Hoy, en Benalmádena, tenemos la inevitable sensación de asistir a una injusticia y de iniciar una vuelta atrás.
Sentimos que estamos ante una injusticia porque constatamos que mientras Javier Carnero trabajaba por Benalmádena, otros conspiraban contra él. Mientras Javier Carnero se esforzaba por dar satisfacción a las necesidades de la ciudad, otros se esforzaban por dar satisfacción a los intereses y a las ambiciones personales de quienes lo han traicionado. Javier Carnero se guió por la convicción moral de que para ser alcalde hay que servir a muchos, a la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Benalmádena. Otros han considerado que para ser alcalde el mejor camino es servir a unos pocos, pero muy poderosos.
Sentimos que estamos ante una vuelta al pasado, porque tenemos la inevitable sensación de que todo el trabajo de estos dos últimos años está a punto de esfumarse. Estamos lógicamente preocupados porque se convierta en baldío todo el esmero con el que se ha puesto orden en el Ayuntamiento; estamos inquietos porque se vuelva estéril todo el esfuerzo por poner racionalidad en la administración de los asuntos públicos; nos intranquiliza que se eche a perder todo el cuidado por poner transparencia en las cuentas municipales.
También es normal que veamos con aprensión cómo todos los proyectos que ha ido consiguiendo Javier Carnero para Benalmádena, serán realizados, o no, por quienes no fueron capaces de conseguirlos.
Sin embargo, hoy hemos visto con orgullo y esperanza cómo el pueblo de Benalmádena está con Javier Carnero y como aprecia su trabajo. Javier no va a dejar de trabajar por Benalmádena y en dos años volverá a la alcaldía. Lo hará por el camino que a él le gusta: sirviendo a la inmensa mayoría. La final de este partido no se juega en los despachos, sino en las urnas. Esa es nuestra esperanza. Porque sólo a través de las urnas llegan al poder personas como Javier Carnero.
Archivado bajo:General











