Miguel Ángel Heredia Díaz

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Blog del Secretario General del PSOE-A de Málaga

Ciudades para vivir

Os dejo con el artículo que he publicado hoy en Diario Sur.

«Me encontré una ciudad llena de colegios y sin agua corriente, luz, autobuses y sin asfaltar; construida en el campo». Comienzo este artículo con una frase leída recientemente a Pedro Aparicio, el hombre que hace ahora 30 años fue elegido por los malagueños y malagueñas para que nuestra ciudad levantara la mirada hacia el horizonte de un futuro mejor. Como Pedro Aparicio, el mejor alcalde de la historia de Málaga, otros miles de responsables municipales se encontraron pueblos y ciudades sin los mínimos servicios públicos. Los grandes proyectos por aquel entonces no se levantaban, más bien se enterraban, porque el trabajo era instalar tuberías, colectores y acometidas eléctricas.

Hace treinta años los objetivos eran otros, pero los problemas los mismos. Debemos reconocer que a pesar de estas tres décadas de municipalismo democrático, la financiación local no se ha resuelto. Y ésta ha sido la clave de muchas de las debilidades y riesgos posteriores de los gobiernos locales en nuestro país, y me refiero a la necesidad del urbanismo como vía de financiación sin contar con los suficientes medios de control o inspección. La apuesta por los entes locales no siempre ha sido la misma (basta recordar que el PP recortó los recursos con la supresión del IAE) pero cualquier análisis de estos treinta años de democracia local pasa inevitablemente por asumir que los ayuntamientos están cubriendo más necesidades ciudadanas que ingresos reciben.

La proximidad de los gobiernos locales es garantía de funcionamiento de servicios públicos de calidad. Para los miles de cargos electos municipales, sus políticas tienen cara y voz, son conscientes del valor de lo pequeño, son conscientes de que con poco el beneficio puede ser mucho. Esa misma cercanía ha convertido a los entes locales en potentes agentes con la crisis económica. El Fondo de Inversión Local o Plan Zapatero ha sido la demostración de que los ayuntamientos pueden ser ágiles maquinarias para la adjudicación de obras, eso sí, siempre y cuando haya dinero.

Por eso se hace imprescindible que se produzca un segundo paso en la descentralización iniciada con el Estado de las Autonomías. No se trata de un adelgazamiento de los gobiernos autonómicos, sino, en primer lugar, de un fortalecimiento de sus estructuras provinciales en términos de capacidad de decisión para garantizar un contacto más directo no sólo con la ciudadanía, sino con los gobiernos locales. En segundo lugar, pronto estarán aprobadas las leyes previstas por el Gobierno andaluz referentes al régimen local (que implicará una aclaración en el marco de competencias y la garantía de la suficiencia financiera), así como a la participación de los gobiernos locales en los tributos autonómicos. Descentralización y financiación son dos caras de la misma moneda.

Con este marco político, los socialistas malagueños estamos configurando una agenda local que convierta a nuestros pueblos y ciudades en espacios de ciudadanía para la convivencia y la creatividad, con servicios básicos de calidad y un poder local que base su acción en una cultura relacional, superando la simple pero compleja participación ciudadana para sustituirla por una cultura de la corresponsabilidad.

La inversión en el espacio público para la ciudadanía debe ser uno de los buques insignia municipal. Debemos asumir y compartir el propósito común de construir un espacio para la vida y la convivencia que es la ciudad. Un lugar para nuestros hijos, para nuestros mayores, que garantice la accesibilidad universal y tenga en cuenta que es la ciudad la que debe adaptarse a las personas y no al contrario. Los esfuerzos deben encaminarse en dos direcciones: construir ese espacio público y procurar desde los poderes públicos una cultura cívica.

Así, consideramos necesario que la descentralización local también suponga una descentralización real en los distritos de grandes ciudades, con mayor autonomía, órganos de participación reales y un modelo de concertación presupuestaria. Los socialistas queremos que los ciudadanos decidan realmente el destino de parte de los impuestos municipales.

La regeneración de áreas de la ciudad consolidada o construida es otro pilar básico para una nueva política municipal. La rehabilitación de viviendas se propone como un instrumento para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incentivar la economía y luchar contra el cambio climático.

Las ciudades principalmente son espacios para la economía. Por eso, dentro de nuestra agenda municipal late una estrategia productiva en la búsqueda de un nuevo modelo económico más competitivo para atraer talento y no dejar escapar el que tenemos, para lo que es imprescindible una actitud innovadora, creativa y, sobre todo, integradora, además de una potente estrategia internacional de nuestro territorio, no sólo desde un punto de vista turístico.

Queremos, por tanto, ciudades para vivir, para convivir y para trabajar. Los socialistas confiamos en la cooperación intermunicipal. Echamos de menos en nuestra provincia más sintonía entre los gobiernos locales, sobre todo en el litoral malagueño, un territorio con retos comunes que requiere respuestas coordinadas y avaladas por el consenso y alejadas del frentismo partidista.

Han pasado treinta años. Todo lo que podamos hacer ahora se debe a aquella primera aportación de mujeres y hombres. Esta conmemoración sólo nos puede dar más energías para mirar con esperanza el futuro de nuestros pueblos y ciudades.

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